La dulce noche acariciaba tu torso desnudo.Tus mejillas resonaban en armonía con los luceros del crepúsculo.
Tus dientes de marfil relucían en destellos iluminando las estrellas apagadas.
Tu cintura, de figuras esbeltas y marcadas, me hacía sudar gotas de pasión y desespero.
La luna, envuelta en recelos nos miraba besarnos.
Las estrellas celosas, lloraban tormentas de leche.
El mar, de agua calmada empezó a bullir.
El cielo se tornó gris y las montañas quebraron.